Totus Tuus
Soy de ti un ajetreado pedazo de tierra más,
arenal corriendo por la cuneta de la vida,
arrastrando la sumisa consumición de saber
que siempre se pierde algo cuando la conquista llega.
Soy de este mundo un eterno mirador flotante,
equidisto de estaciones en línea recta a los pinos vetustos,
allí donde mi humanidad será masa y fermento,
nuevo y pacífico pan ácimo y completo,
de hoy y de todos los tiempos.
Ya sé que el ánfora que me contiene
es un maniquí de ilusiones que no se ven,
nadie tiene el caletre de conocer la yema del punto,
solo tu ojo columpia en el alma, la amarra y la palpa,
la arrulla con canto estremecedor,
la esparce y explica con intimidad perenne.
Así la hora es un minuto y el minuto un segundo
y llega el profundo seno de la angustia,
la alegría flash de cada gota de sangre,
incendios siniestros arden en la lucidez,
me voy poniendo añejo y dulce,
más cogollo y más selecto.
Porque tú eres mi fin, al fin,
mi única meta desde siempre.
En estos cuarenta y siete viajes que llevo a cuesta
recorrí bendecidas rutas y estrabismos extremos,
y transito en tu gruta para sumar un madero,
quiero ser en ti, de ti y en mi, un todo,
y no sé si lo logro, al menos lo intento.
Orlando de la Cruz
“Cruz y barro”
13-11-2011



